La actuación se compuso de un sombraje y del ornamento de los bancos, ambos realizados con grandes cuadrados de ganchillo. Cada tejedora diseñó su pieza con total libertad, respetando únicamente el formato, lo que dio lugar a un conjunto diverso en técnicas, estilos y colores.
Los bancos se transformaron en soportes de memoria y reunión, y su ornamentación creó un recorrido que conduce visual y simbólicamente hacia la plaza, convirtiendo el paseo en una galería textil al aire libre.