Cambiar
personas
Arquitectura Tejida explora el potencial del textil como herramienta para transformar el espacio público desde lo colectivo.
A través de intervenciones, talleres y procesos participativos, desarrolla proyectos que activan comunidades, fortalecen vínculos y generan nuevas formas de habitar lo común. Cada propuesta nace del diálogo con el lugar y las personas que lo habitan, poniendo en el centro los procesos compartidos y la construcción colectiva.
Paralelamente, investiga el ganchillo como lenguaje material y espacial a través del diseño de piezas textiles, ampliando su práctica hacia nuevas escalas.
Esta línea de trabajo forma parte de una evolución hacia intervenciones más autónomas y el desarrollo de obra propia en el espacio público.
Lucía Ibáñez
De La Guía
Arquitecta y Máster habilitante por la Universidad de Alicante, especializada en intervenciones textiles y procesos participativos de transformación urbana. Lucía sitúa su práctica en el cruce entre arquitectura, arte textil y procesos participativos.
Trabaja desde el ganchillo y otras técnicas textiles como herramientas de pensamiento y diseño, explorando nuevas formas de habitar el espacio y la ciudad. Sus intervenciones en el espacio público generan sombra, color y significado, convirtiendo lo cotidiano en lugares de encuentro, juego y pertenencia.
Su trabajo conecta arquitectura, comunidad, feminismo y urbanismo desde una mirada sensible, política y situada, con experiencia en proyectos colaborativos en entornos urbanos y rurales, principalmente en la provincia de Alicante.
De donde nace
arquitectura tejida
«Mi relación con el tejido empezó de niña, en las tardes en casa de mi yaya donde aprendí los puntos básicos casi sin darme cuenta.
Años después encontré un taller de ganchillo intergeneracional en mi pueblo, Mutxamel. En un momento de desconexión con la universidad, el tejido se convirtió en una forma de parar. Pero, sobre todo, descubrí algo más importante: la comunidad.
A partir de ahí, empecé a incorporar el ganchillo en mis proyectos de arquitectura, entendiendo que podía ser una herramienta para pensar el espacio de otra manera. Sin embargo, lo esencial no era solo lo formal, sino su capacidad para conectar a las personas.
Esa idea me llevó a desarrollar un primero proyecto comunitario en mi pueblo, junto al mismo grupo que me enseñó a tejer. Allí confirmé algo que ya intuía: el tejido no solo construye piezas, sino vínculos.
Así nació Arquitectura Tejida, con el objetivo de trasladar estos procesos a otros contextos y seguir explorando el tejido como herramienta para activar espacios y crear comunidad.»